Se derogaron los decretos legislativos 1015 y 1073 a todas luces son dos instrumentos legales que lesionaban las cultura histórica , arrancaban la esencia, y traicionaban la voluntad de las comunidades nativas y campesinas.
Sin embargo es tan contradictorio deslizar un análisis contundente visto desde Lima, otro sería el enfoque si éste análisis sería realizado desde la cuenca amazónica.
Visto desde Lima probablemente las comunidades perdieron porque por nuestra retina pasa la modernidad entendida ciudades con pistas, trencitos eléctricos que no se acaban por más que pasen los años, casas de concreto armado, sin importarnos que que no tengamos espacios para generar oxígeno, o que lleguen los minerales e hidrocarburos a costa de contaminar los ríos y las tierras de nuestros compatriotas con los cuales a veces no tenemos un nivel mínimo de compatibilidad… amén que la tendencia mundial es ir al reencuentro con la madre naturaleza, buscar lo orgánico para tener mayores niveles de calidad de vida, pasear por los campos sin smog.
Pero cuando se trata de la lucha por el poder otra es la realidad, los grupos que nos “representan” en el congreso de la República Peruana están calculando cuanto de beneficio o rédito político electoral o favor personal o partidario es el efectivo en este proceso.
Lo cierto que los nativos les salió la fiera escondida y retaron al gobierno con estado de emergencia incluido buscando la derogatoria de los decretos legislativos y vaya que lo consiguieron con la presión que ejercieron en todos los niveles en el congreso las bancadas humalista, de Unidad Nacional, Unión por el Perú, la fujimorista, Bloque Popular (BP), Alianza Parlamentaria (AP) y buena parte de Unión Nacional se mostraron a favor de derogar los decretos.
Pero la franela también se notó para no perder las gollerías que deben darle su jefe preso por eso los fujimoristas dijeron que las leyes son buenas pero…y los de UN no quisieron perder peso ante los empresarios que estaban esperando ganarse alguito…que bueno algazo posiblemente con la implementación de los decretos legislativos selva; pero al final votaron a favor de la derogatoria.
Lo que es cierto que el APRA quiso imponer su actitud soberbia casi dictatorial, pareciese copiada de la década de los noventa.
Los hombres y las mujeres de las comunidades nativas y campesinas celebraron desde el Hall de los Pasos Perdidos hasta lagartococha puesto que consideraban un triunfo.
Hasta estos instantes se espera el medio vuelto, Jorge del Castillo, ha dicho que el Ejecutivo observaría la autógrafa aprobada ayer en el pleno; si esto sucede y se mantienen en sus cuatro sin presentar una propuesta clara para el desarrollo de la comunidades nativas y campesinas, volveríamos a la verdadera ley de la selva, porque la actuación sería con encono y rabia puesto que seria una burla.
Gerardo Caballero afirma..
“En verdad toda experiencia en política y en la vida es simplemente aprendizaje. Lo importante es analizar si la decisión política del Congreso tiene sustento en: a) la presión de las organizaciones indígenas, b) el reconocimiento de que el Ejecutivo debió consultar antes de legislar asunto de tanta sensibilidad histórica, c) el entendimiento de que las tierras de las comunidades nativas requieren un tratamiento legal ad hoc, habida cuenta de su significación cultural y política.
Si aceptamos las razones b) y c), ganamos todos; si nos quedamos en a), perdemos todos. Pensemos en positivo para poder proyectar los siguientes pasos.
La ley que rige las sociedades anónimas exige mayorías calificadas de 66% sin que los accionistas puedan pactar en contrario, por ejemplo cuando se vende un activo que represente más del 50% del capital social. Si el patrimonio indígena se basa en sus conocimientos y sus tierras, lo ideal sería legislar de tal forma que para algunas decisiones se requiera una mayoría calificada, al igual que en las sociedades anónimas.

